SIENTE

SIENTE

La vida que habita tu cuerpo lo hace para sentir aquello que, como ser espiritual, no puede. Necesita de un cuerpo material para experimentar lo que, como energía inmaterial, le es imposible. En esencia tu eres eso. Por eso: siente. Siente la vida. Siente lo que perciben tus sentidos, realiza tu propósito más profundo, aquello que en esencia eres. Siente la brisa en tu cabello. Siente las olas como acarician tus pies. Siente el dolor de perder algo, pero no sufras. Tu esencia no ha perdido nada, en todo caso lo ha hecho tu personaje, tu cuerpo y tu mente (el vehículo), pero no tu esencia (el chófer).

Siente la vida como se expresa a través tuyo. Un día dejarás este cuerpo, para seguir viviendo sin él. Y ya no podrás sentir. Ahora pues, siente. No te niegues a sentir, tampoco sufras porque sientes, y presta atención a cómo sientes. Siente la rabia, también surge de ti, mira como sientes ése ardor, como se aceleran tus pulsaciones y como respiras cuando la sientes. Siéntela y observa, pero luego déjala ir. Ya te ha hecho sentir, es su función.

Disfruta del placer de vivir y sentir. Que nada ni nadie te quite lo que te apetece sentir. Siente cuando comes carne, y cuando no, siente cuando meditas y cuando no. No eres peor, no te compares con otros, no te culpes si tu personaje no es tan espiritual como el personaje de los demás. Pero si sientes culpa, pues siéntela, mírala de frente para darte cuenta que no es de tu esencia, si no que la tienes en tu mente, no en ti.

Siente la vida pero despréndete del sufrir, siente el dolor pero no te aferres a él. Tu esencia solo quiere sentirlo, no llevárselo, no quedarse con el. Del mismo modo que siente el sabor de la canela sin llevarse toda la rama. Sólo siente. Siente la esencia que mora en ti, la vida que se expresa en tu cuerpo, en lo que te acaece, sin acumular, ni llevarte, ni apegarte a eso que te hace sentir para seguir sintiendo.

No vivas en la memoria de sentir sino siente sin más. Siente el amor, siente el frescor y también el cálido confort. Siéntelo pero no te lo lleves. Siente el dolor, siente el desánimo, también la decepción pero no es tuya. Déjala. No te aferres, sólo siente y aprovecha tu cuerpo y tu mente para observar cómo sientes, pero suéltalo.

Siente sin sufrir por lo que aún has de sentir. Sólo siente. Ahora.

MENTE CREEDORA

MENTE CREEDORA

Todos los conflictos están en mi mente que cree. Mi mente creedora. Esa mente que cree que la vida es injusta y que a mi me ocurren cosas malas, o que hay alguien ahí afuera que es capaz de herirme. Esa mente creedora, que cree que aquel o el de mas allá está haciéndome daño. Una mente que cree que su realidad ocurre fuera de si misma, y se mantiene en la falsedad de lo que perciben sus ojos.

¿Es acaso lo que yo creo la realidad? Sirva este juego de palabras como reflexión ¿es lo que mi mente cree lo que crea? Los conflictos no están ahí afuera si no, en mi mente, que cree que hay algo mas allá de mi que tiene la culpa de mi situación. Y eso ocurre porque mi mente cree que es un ente separado del exterior. De hecho es mi mente lo que me separa del universo, de la vida y del resto de gente.

Es al comprender esto cuando me hago responsable de mis circunstancias. Me hago responsable al hacerme consciente de que aquello que ocurre no está fuera de mí si no que parte de mí, está originado en mi mente. No es mas que un error de percepción puesto que si lo que veo con mis ojos lo corrijo con las gafas de mi responsabilidad, entonces cambia mi manera de entender la vida. Mi mente creedora cambia de creencias y crea una nueva realidad. Se convierte en mente creadora.

Me coloco a mí en el centro de mi vida, me hago líder de mi persona. Eso es Liderazgo personal.

VIVIR DESDE LA ESENCIA

VIVIR DESDE LA ESENCIA

Mi Esencia es una energía inteligente y consciente que está viviendo una experiencia en un mundo físico.

Vivir desde la esencia es vivir con esa consciencia. Vivir poniendo la atención más allá del ego que me separa de todo, me divide y genera lucha interior. Crea culpabilidad y miedo.

Vivir las experiencias físicas desde la esencia es generar conscientemente un punto de vista que está mas allá del sentir, de las emociones.

Es apreciar la hermosura y la belleza de este mundo que parece tan real, y al mismo tiempo relativizar el dolor para no vivir apegado al sufrimiento.

Amar, agradecer y perdonar.

 

ADÓNDE VAS?

ADÓNDE VAS?

El cambio de temperatura era agradable. Afuera hacía un calor bochornoso, de esos que te dan la sensación de que se pega la ropa a la piel. Bajo la impresionante bóveda de acero y cristal, formada por enormes columnas de metal negro en los que descansaban gigantescos arcos, también de acero negro, se formaba una fresca corriente de aire que aliviaba el calor estival. La enorme estructura nervuda era un espectáculo, que te hacía sentir diminuto en la inmensidad, aún estando a cubierto.

Por encima de las conversaciones ajenas se oía el rechinar de los trenes sobre las vías y el rugir de los convoyes cuando, al fondo de la estación, aceleraban para salir de la terminal. Los vagones brillaban con destellos de luz cuando sucesivamente pasaban de la penumbra de la estación al rutilante sol de agosto.

Al mismo tiempo, el rítmico repiqueteo de los tacones de Arianne resonaba sobre la pulida y acristalada superficie de mármol, también negro. Su graciosa figura atraía las miradas de curiosos transeúntes y se reflejaba en el cristal del mostrador mientras se acercaba con actitud decidida a la ventanilla de venta de billetes de la terminal del ferrocarril.

-Deme un billete de tren, por favor- dijo ella con voz segura.

-¿Adónde?- preguntó la expendedora de billetes con la impaciencia de quien ya mira de reojo la hora porque sabe que le queda poco para finalizar su larga y aburrida jornada de trabajo.

«Oh, Que fastidio» pensó Arianne, mientras cambiaba de peso sus largas piernas. -¿cómo que adónde?- le preguntó.

-Sí. Tiene que decirme adónde quiere ir. Si no me lo dice no puedo venderle un billete- argumentó la taquillera con la mueca airada que provocaba la lógica de sus argumentos.

-Pues, no lo se… yo solo quiero un billete de tren- replicó ella, no sin cierta impaciencia.

La vendedora se acomodó la gafas sobre la punta de la nariz, mientras alzaba la mirada intensa hacia ella. -Señorita, si no me dice adónde quiere ir, le voy a tener que vender un billete a cualquier destino-.

Una duda fugaz pasó por el lindo rostro de Arianne. -Pero es que… no lo había pensado. Yo solo quería subir al tren -argumentó ella- es lo que hacen todos.

La expendedora tomó aire mientras se quitaba las gafas. Con una sonrisa de condescendencia le dijo -querida, si no sabes adónde quieres ir, no tendré más remedio que venderte un billete del primer tren que pase, vaya a donde vaya. O lo que es peor, me comprarás un billete a un destino que quizás no te guste-.

Cuando somos jóvenes, solo unos pocos tienen claro qué es lo que quieren ser en su futuro,
y son precisamente esa minoría los que logran triunfar en cada una de sus disciplinas que eligieron.
Si no lo hiciste cuando eras joven, aun estas a tiempo, pero hazlo ya. No hay tiempo que perder.
Siendo optimistas tienes una ventaja frente a ellos, y es que muy probablemente a éstas alturas ya sabrás
qué es lo que NO quieres en tu vida.

A veces, las experiencias en la vida son como los pasatiempos de unir puntos. ¿Te acuerdas de
aquellos pasatiempos de la revista Quiz tan divertidos? Tenias que ir uniendo una serie de puntos que estaban
numerados, de forma que cuando acababas aparecía una figura, como por sorpresa. A mí me encantaba.
Pues todo lo que hasta ahora has vivido es uno de esos pasatiempos que aun no está terminado,
no sabemos aún que será nuestro dibujo, pero cada una de las experiencias que has vivido tiene un porqué.

Averígualo, encuentra el hilo conductor, reflexiona. No es tan difícil, aunque no siempre es agradable,
tu lado oscuro, ya sabes, no es fácil de aceptar. Peor sería que al final de tu vida el dibujo resultante
no te guste.

Define adónde quieres llegar, dibuja la ruta en la carta de navegación, marca el rumbo y zarpa
con tu nave. Disfruta del camino, y ten por seguro que no hay ni un solo elemento de tu periplo, ni un solo
escollo en tu ruta que no seas capaz de rodear, superar, capear.

LA DIFICULTAD: UN MAESTRO

LA DIFICULTAD: UN MAESTRO

Como a un maestro se le ama, se le agradece, reverencia y respeta. Como a un guía se le sigue, sin dudar de que la profunda sabiduría permanece en su interior y aflora a la superficie ofreciéndose para mi comprensión.

Sus lecciones por su dureza en momentos duele, en momentos provocan una sonrisa, la mayoría de las veces la profunda com- prensión que sin aviso recorre nuestro ser en forma de entendimiento repentino. La comparación que nos suscita con la sabiduría que ya almacenamos en nuestro corazón y el conocimiento de nuestros predecesores que quedó grabado en nuestra piel.

Así es la dificultad. Así son los avatares, problemas e incertidumbres de la vida.

La dificultad, como a un maestro, se le ama y se le agradece esa virtud de dar la lección apropiada en el momento oportuno.

Pero la dificultad no es sufrimiento. El sufrimiento es darle la espalda a tu maestro, cerrar los ojos al camino que te muestra tu querido guía. La dificultad la pone ante nosotros nuestro propio ser, en alianza con la vida para mostrar el camino que nuestros ojos no saben encontrar porque caminamos a tientas por el sendero de la vida. Con la poca luz que a veces nuestra vista percibe es cuando entonces aparece la dificultad, y podemos mantener con certeza que tras ella, viene nuestro querido maestro. Gracias a la dificultad.

UNA ELECCIÓN ADECUADA

UNA ELECCIÓN ADECUADA

La alegría de saber que, hagas lo que hagas, tu camino reverdece con el rocío de la madrugada. La inmensa sonrisa aparece en tu rostro cuando tus pasos te impulsan desde el corazón, cuando tu mirada se eleva por encima de los árboles, tus pies aceleran el paso con esperanza de revivir el momento que ya vislumbras, y tu cuerpo ligero es movido por el entusiasmo que sientes al intuir que lo que está por suceder es lo mejor que podría pasarte.

Así es como sabremos que estamos en la buena dirección, esta es la sensación que vives cuando estás actuando movido por tu corazón, cuando sientes estas sensaciones sabrás que no estas errado, y no vas a necesitar mayor prueba, ni confirmación de que estás en el camino que tu alma a propuesto.

Al dudar entre una dirección o la otra no hay más que cerrar los ojos, meditar como te sentirás con cada una de las opciones, vivirlas en tu mente, sentirlas en tu cuerpo y al abrir los ojos sabrás cual es la opción correcta. Tienes todas las claves en tu cuerpo, observa como te sientes, cuando das el paso para tomar la decisión acertada para ti, y ten la seguridad que tomes la dirección que tomes ambas te llevarán al mismo sitio, aunque quizás pudiera ser que uno de esos caminos sea más largo que el otro, con mas curvas, cuestas y dificultades, pero el destino al que llegarás será a un punto igualmente de conocido por ti. Igual de familiar para tu alma.

No existe la decisión buena ni mala, correcta ni incorrecta, existe la decisión tomada desde el corazón o la tomada desde tu personaje. Ambas posturas te llevarán al desarrollo de tu espíritu, aunque una de ellas te llenara de emoción, de alegría y pasión, no te costara esfuerzo ni fatigas, y la otra no.

Pero, tranquilo, tranquila. Ambos caminos te llevarán donde tu alma desea llegar, todas las opciones son correctas desde un prisma superior. El universo ya ha escrito que todo Es según tu alma consideró. No hay error sino actitudes que parten desde diferente estado. Tanto si tu camino empieza desde tu esencia verdadera, o empieza desde quien crees ser, ambos te llevarán al destino que tu alma diseñó para ti, aunque ciertamente, tu punto de llegada será más alto, si tu punto de salida es también de mayor altura.

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