SEÑALES

SEÑALES

La esencia divina propone que la motivación del Ser se eleva por encima de la actitud de la persona, que es imparable e innegable la voluntad de lo que por encima del hombre está dispuesto. Es inútil pretender desde la voluntad individual trazar un plan si ese plan no está antes diseñado por la fuente universal. Debemos permanecer alerta y despiertos a las señales que en nuestra vida se presentan y no dudar del origen esencial de ellas. El Amor que todo lo dicta no impone con urgencias, pero si con determinación, la labor y misión de cada uno de los que en la Tierra habitamos está impresa en nuestras memorias y requerirá de una mejora, un desarrollo de nuestro propio ser, de transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos. Si nuestra misión no se realiza, la ausencia y el vacío será como un manto que se extiende sobre nuestra vida, y la tristeza del ser se manifestará sin duda, pero si por el contrario aceptamos con vigor y resolución aquello que de forma Superior ha sido dispuesto, la alegría, la luz, y el brillo intenso de la bondad vendrá a nosotros, en definitiva la abundancia de amor impregnará nuestra vida. Nuestra realidad.

No permanecer consciente de esta verdad ya no es una opción, puesto que las señales, el conocimiento, y los indicios de que tenemos una labor superior están ya a la vista de todas las personas del planeta. La consciencia de lo Único es ya un simple y divertido juego que se extiende sobre el tablero de nuestra vida. Encontrar y realizar nuestra misión se convierte en un divertido y amoroso reto que nos lleva a dar pasos en la dirección que el río de la vida nos marca. Este juego nos llena de alegría, bondad, y nos une irremediablemente a nuestros semejantes, quienes no son más que una expresión de nosotros mismos. Comprenderemos que ellos están en mi y yo en ellos y que no nos separa nada más que intenciones diferentes, y que el sentido de nuestras vidas esta unido por aquello que cada ser dispuso antes de que olvidara que permanecimos unidos algún día. A medida que ese juego se desarrolle recordaremos que alguna vez, en Esencia, todos los semejantes fuimos Uno. Que no hay diferencias entre los hombres y que nuestra misión es un precioso damero con el que disfrutaremos resolviendo el juego de la vida. Ése es el plan.

ESENCIA

La fuente divina, nos mantiene unidos en una especie de matrizesencia universal, mientras cada uno de los seres que habitamos la tierra en nuestros cuerpos materiales se dispone a realizar los trabajos encomendados. Pequeños mundos en cada uno de esos seres discurren con total normalidad, mientras el gran corazón late sin alterarse. Todas las circunstancias que ocurren no son hechos aislados sino que obedecen a una maquinaria universal que está en funcionamiento desde el inicio de los tiempos. Esa maquinaria permanecerá inalterable de forma infinita y hasta que se cumpla lo establecido, que no es otra cosa que el fin de la oscuridad. El Amor es lo que mantiene unido todos esos pequeños mundos que son esos seres que conforman el útero cósmico, el Amor es la materia prima de todo lo que nos rodea, y sin esa materia no se entiende el Universo. Flotamos en Amor, trabajamos en Amor, nos relacionamos a través del Amor, creamos mediante el Amor. Cualquier circunstancia que se plantea en el Universo esta basada en el Amor, y el Amor se ubica en el centro de cada uno de los corazones de los seres que forman el Universo. También ocurre que en circunstancias el Amor desciende de intensidad, para dar paso a las sombras, al temor, y entonces ocurre la magia, pues sin esos jirones de temor, el Amor dejaría de tener sentido. De hecho el temor es un instrumento más del Amor, está a su servicio para darle impulso. Nota que, cuando vives en algunas circunstancias en base al temor, la única solución que se plantea para conseguir tus designios es aumentando el volumen de Amor.

Durante tiempos inmemoriales el hombre a discurrido la manera de sentir el privilegio de la vida, de sentirse el único ser con capacidad de dominio en el mundo, pero las circunstancias han revelado que eso no es así. Ahora más que nunca sabemos que el paradigma ha cambiado. No es el hombre el centro del universo, sino el gran espíritu. La gran luz que todo lo absorbe, la energía única que da vida a todo el cosmos, lo que llamamos unos y otros de diferentes maneras, aunque sabemos que es lo mismo. Algunos le llama dios, otros padre, otros energía universal, la fuente, la divina presencia, la luz. No importa el nombre que le demos, pero de lo que somos conscientes cada vez más, es de que ese gran espíritu toma relevancia y arrebata en nuestras conciencias, en nuestro interior, la supremacía que el hombre creía tener en la tierra.

Cada vez integramos más en nuestra consciencia que el hombre , el Ser, da paso a lo Único. Al gran hilo que hilvana nuestros pequeños corazones. Damos paso, de alguna manera, a la conciencia única, la conciencia universal.

Esto que tan claro y diáfano se expone ante nuestra mirada, provoca en nuestra mente un gran temor e inestabilidad, porque en apariencia dejamos de mantener el control sobre nuestro destino, ahora el nuevo paradigma, el nuevo orden de lo establecido nos deja sin ese poder que nos habíamos otorgado. De repente sabemos que debemos dejarnos llevar por esa gran fuerza que es la energía de lo divino.

Ya no dispondremos según creamos «conveniente», sino que nos dejaremos «llevar» por el río de la vida. Nos dejaremos fluir, sin luchar, por el torrente de lo adecuado, de lo que en lo mas profundo de nosotros mismos sabemos que debemos hacer.

Ese es el dictado del Gran Espíritu. Y estar en sintonía con él, es la forma en que el hombre mirará su futuro. Porque sabe que dejarse llevar por ese torrente que es la vida, es lo mejor para él, y es aquello que lo hará pleno y feliz.

No olvidemos ni un solo instante como perspectiva de vida, que la ayuda, colaboración y soporte a cualquier ser que, como nosotros permanece en este útero cósmico, redunda en nuestro propio beneficio, y que esa es la única forma de egoísmo que debemos permitirnos para que el Amor se mantenga por encima de todas las energías entre las que «flotamos» y que de esa manera fortalezca aquello que es intrínseco a nosotros mismos y que fortalece al Gran espíritu. Deberemos transformar con nuestro Amor cualquier emoción dolorosa que sintamos en nuestra realidad. Tanto nuestra, como de cualquier otro ser que nos acompaña en nuestro camino. Seremos plenos y felices, en la medida en que todos seamos plenos y felices. Y ésa es la nueva realidad que se nos presenta.

No todos los seres que en este mundo comparten el Amor que fluye de este gran Universo tienen presente en su día a día esta gran premisa que se eleva sobre nuestras consciencias, como un sol en el amanecer, y por eso es nuestra misión hacerles saber que ese sol que esta saliendo por el horizonte está allá para darles confort, para que sientan la presencia del Gran Espíritu, y para recordarles que la vida está ahí para respirar hondo y disfrutarla, y no rechazarla. Si todos respiramos esa luz que se cierne sobre nuestros destinos, más fuerte brillará, más luz derramará sobre nuestras pequeñas vidas, y más calor dará a nuestros enormes corazones. Ojalá todo ser humano vea brillar con ese ímpetu, con esa pureza, con ese brillo dorado, la fuerza que proclama con su Amor la plenitud del ser humano.

HO’OPONOPONO. EL PODER DE LA GRATITUD Y EL PERDÓN

HO’OPONOPONO. EL PODER DE LA GRATITUD Y EL PERDÓN

El universo de los Kahuna y el HO’OPONOPONO

El Dr. Ihaleakala Hew Len, jefe del servicio de psiquiatría de la unidad criminal forense de enfermos mentales del Hospital Estatal de Hawaii, se hizo famoso porque consiguió sanar y dar de alta a todo un pabellón completo de enfermos mentales y criminales peligrosos aplicando una técnica ancestral de sanación, todo ello sin ver ni atender personalmente en su consulta a un solo paciente.

Esta increíble hazaña la realizó en el transcurso de 4 años y no solamente dio de alta a los enfermos y criminales recluidos, sino que durante ese tiempo la calidad en el trabajo de los empleados del hospital aumentó significativamente y descendió el absentismo laboral causado por depresión, y desmotivación.

Un artículo decía que el Dr. Len estudiaba la ficha del preso en su despacho o consulta, mientras meditaba en silencio mirando en su interior, con el fin de ver de cómo él había creado la enfermedad de esa persona, asumiendo la responsabilidad absoluta de la enfermedad del paciente. A medida que el Dr. Len mejoraba sus pensamientos sobre el paciente, éste también mejoraba. Mientras leía los expedientes médicos iba trabajado sobre sí mismo y mientras él trabajaba sobre sí mismo los pacientes comenzaban a curarse. Tras unos pocos meses de trabajo interior los pacientes que estaban atados con correa recibieron permiso para caminar libremente, otros enfermos que estaban más delicados empezaron a recibir y a aceptar su medicación y poco a poco comenzaron a mejorar y a darse de alta todos los pacientes. Hoy en día ese pabellón permanece cerrado.

Quizás toda esta historia hubiera quedado en una leyenda urbana de no haber sido por Joe Vitale, conocido por algunos de sus libros superventas y su aparición en la película “el Secreto” sobre la ley de la atracción. Fue Joe Vitale quien se interesó por esta alucinante historia, y decidió investigar sobre la sorprendente y misteriosa técnica que utilizó el Dr. Ihaleakala Hew Len, visitándolo en su domicilio, realizando posteriormente diferentes artículos y editando el libro “Cero Límites” en el que explicaba la poderosa técnica que había utilizado el Dr. Len. Esa técnica maravillosa no era otra que una revisión actual de una práctica ancestral hawaiana llamada ho’oponopono.

Los indígenas Huna de Hawái practicaban una técnica cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, llamada ho’oponopono. La traducción literal de Ho’oponopono es “corrección de un error”. Esta técnica era usada por los sacerdotes Kahuna, los guardianes del secreto, para la resolución de los conflictos que se daban entre los componentes de una tribu. Se requería que todos los implicados en el conflicto estuvieran presentes, y se daba la oportunidad de exponer a cada parte implicada su visión de lo acaecido, hasta llegar a una resolución pacífica y en armonía según sus convicciones y premisas.

Al día de hoy esta técnica ha llegado gracias a la Kahuna Mornah Simeone, de quien fue alumno el Dr. Hew Len, quien ha enseñado el método ho’oponopono dando talleres y cursos por todo el mundo e incluso lo ha enseñado en varias ocasiones en el Edificio de la Naciones Unidas. Otro conocido kahuna hawaiano es Serge Kahili King. Ha divulgado la ancestral sabiduría hawaiana en todo el mundo. En nuestro país ha sido difundido en libros y en cursos por Mabel Katz, Mª Jose Cabanillas, Maria Carmen Martinez, Cipriano Toledo, y otros autores, entre los que me incluyo, pues en mis talleres, y en mi consulta, combino el ho’oponopono con técnicas como la PNL (programación neurolingüística) y el Tapping.

El ho’oponopono del que voy a hablar, que es el que ha llegado a nuestros días, es un poco diferente al ho’oponopono tradicional. A la versión moderna o actual del ho’oponopono se le llama Ho’oponopono Auto-Identidad y es una modificación del anterior, y pretende crear un puente de comunicación entre nuestro Yo y la Divinidad. Podríamos entonces decir, quizás que es un mecanismo para reconciliar nuestro profundo conflicto interior con la divinidad, armonizando la relación entre nuestra mente consciente, nuestra mente subconsciente, nuestra mente supraconsciente, y la mente divina. O lo que según una opinión muy personal sería la armonización entre nuestro ego, nuestro cuerpo, nuestra esencia y el universo.

Cuando al Dr. Len le preguntan cómo hizo para curar a todos esos enfermos mentales peligrosos, él nos explica con sus propias palabras que “yo simplemente estaba curando aquella parte que había en mi que los había creado, porque entiendo que la total responsabilidad de nuestra vida implica todo lo que está en nuestra vida por el simple hecho de estar en nuestra vida, y es por esta razón nuestra responsabilidad”. Lo que el Dr. Len nos está diciendo es que todo lo que está en tu mundo, todo lo que ves y escuchas, simplemente por estar ahí y por el hecho de que lo estás viendo, es TU creación.

La premisa fundamental del Ho’oponopono se basa principalmente en que debo asumir el 100% de responsabilidad de mi vida. Hablamos de un aspecto profundo de responsabilidad, sin entrar en emociones poco elevadas como la culpabilidad. La culpa no tiene nada que ver, no existe en esta técnica.

Si asumo la completa responsabilidad de mi vida, de mi mundo, entonces todo lo que veo y escucho, saboreo, toco, y experimento de cualquier forma es mi responsabilidad, simplemente porque está en mi vida. Posiblemente esto es un hueso duro de roer, uno se dice: ¿yo responsable toda las espantosas cosas que me dicen cada día en las noticias? ¿Soy responsable de mi enfermedad? ¿Responsable del desahucio de mi vecino? Si asumes esta responsabilidad al 100% tu realidad cambiará, solo por hacerte consciente de este hecho.

Son varios los personajes históricos y seres elevados los que se han hecho absolutamente responsables de su realidad. A modo de ejemplo, y más allá de religiones, recordemos como Jesucristo se responsabilizó de los pecados del hombre, Ghandi se responsabilizó él solo de la ocupación Británica de la India, y Nelson Mandela asumió la absoluta responsabilidad de la discriminación racial en su país.

Según los antiguos kahunas, el universo debía ser siempre lo más perfecto y armonioso posible. Si el universo estaba bien, repleto de amor, entonces todas las cosas que lo conformaban estaban bien, estaban repletas de amor y armonía. Incluidas cada una de las personas que lo habitaban, y eso por ende beneficia al ser individual. Cualquier cosa del universo que estuviera enfermo, o imperfecto, fuera un animal, una planta o árbol, una persona, las relaciones entre las tribus, fuera lo que fuese, entonces debía ser sanada para que uno mismo pudiera beneficiarse de esa sanación.

Mediante la técnica del ho’oponopono y haciéndose absolutamente responsable uno mismo de las imperfecciones y enfermedades de ese universo y asumiendo que ese universo está creado en el pensamiento de cada kahuna, entonces si limpiamos aquellos pensamientos (que hacen imperfecta la realidad proyectada por nuestras creencias) limpiamos nuestra realidad. Sanamos nuestro mundo, nos sanamos nosotros mismos. Podríamos asumir incluso, aunque ese es otro debate, que el ho’oponopono es una técnica egoísta de superación personal.

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QUÉ ES LA FÍSICA CUÁNTICA

QUÉ ES LA FÍSICA CUÁNTICA

Transistores, microondas, el láser, los lectores de CD, el efecto fotoeléctrico de las puertas automáticas, y otros electrodomésticos con los que convivimos son producto de la mecánica cuántica.
La física cuántica es un conjunto de postulados y teorías que nos describe cómo se comportan las partículas fundamentales. Estas partículas fundamentales, que son las más pequeñas conocidas, muchísimo mas pequeñas que el átomo, que estaría compuesto de un núcleo, electrones, protones, neutrones, neutrinos, bosones, etc. Estas partículas, los cuantos, tienen un comportamiento extraordinario, casi mágico. Pueden tele-transportarse, atravesar paredes e incluso pueden estar en varios sitios a la vez. Todos estos fenómenos los describe y estudia la física cuántica.
Según la física cuántica, la realidad última no está determinada, no está bien definida. Las partículas fundamentales, pueden elegir múltiples direcciones en el mismo tiempo, estas facultades están descritas en lo que físicos llaman el principio de superposición.
Esta capacidad de los cuarks de estar en dos sitios a la vez o de moverse en direcciones opuestas al mismo tiempo, que nos describe la física cuántica queda definida en el mismo momento que prestamos atención a una de esas realidades.
Qué es lo que hace que la realidad se defina en el preciso instante en que la observamos a nivel microscópico, es la gran pregunta para la que aun no tienen respuesta los científicos.
Nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras emociones están formadas por las mismas partículas fundamentales que el universo. Toda nuestra realidad, entorno, nuestras decisiones, objetivos, todo lo que sucede en cada instante está sometido a las leyes que la física cuántica está investigando.
Saber que si piensas en algo y pones tu atención en ese punto, puede llevar a determinar nuestra realidad, te hace ser responsable con tus pensamientos, actitudes y focalización. No pongamos el foco en lo que no deseamos, estaremos, de alguna forma materializándolo.
Pura física cuántica.

POR QUÉ NO ENTIENDEN TU DECISION

POR QUÉ NO ENTIENDEN TU DECISION

Has decidido dar un paso, empezar tu nuevo proyecto, una nueva empresa, una transformación de tu vida, quizás un viaje inspirador, o simplemente un nuevo reto.

Lo comunicas con ilusión, vehemencia, y pasión a tu entorno, a tus seres queridos, amigos, familia. A tu clan, tu tribu. Es muy probable que no encuentres la respuesta que esperabas. Posiblemente, ellos lo vean un disparate, una falta de cordura. Si es así no te preocupes.

Compréndelo, ellos temen perderte, porque la tribu no puede permitirse perder a uno de sus integrantes, es la ley de la supervivencia que aún queda marcada en sus ancestros, en nuestros ancestros. Está escrito en nuestros genes que debemos permanecer unidos y todos a una, para crecer juntos, crear una tribu grande y unida para sobrevivir en un territorio muchas veces convulso, invadido. Pero los tiempos han cambiado, ahora nuestro trabajo, nuestro desarrollo pleno, nuestra misión, es un camino interior hacia un destino incierto, en el que la individualidad pesa más que el grupo.

Deberás comprender sus miedos iniciales, incluso sus boicoteos, lo hacen porque te quieren. Te quieren ver cerca de ellos y haciendo lo que hacen ellos. Es una reacción normal, y deberemos saber decir NO a sus frenos, y cortar el cordón umbilical para salir volando hacia nuestro futuro. No los culpes, trátalos con Amor.

NUESTRO CEREBRO DE MONO

NUESTRO CEREBRO DE MONO

Durante millones de años el ser humano desarrolló su cerebro en un ambiente hostil, donde era acechado por incontables peligros: bichos, grandes carnívoros, guerras tribales, etc.

El cerebro de los primeros hombres tenía la capacidad de alertarle de los peligros que les rodeaban, de llamarles la atención ante cualquier posible señal que pudiera ocasionar un peligro en sus vidas. Del mismo modo, su cerebro aceptaba como normal las cosas que no eran peligrosas. Las cosas buenas no destacaban para sus cerebros, puesto que no atentaban contra su seguridad. Así ha sido desde que éramos monos hasta hoy día.

Posiblemente, aquellos monos, cuando veían una flor bonita, no se paraban a admirarla ni a reflexionar sobre la belleza, sino que miraban detrás para asegurarse que no había una serpiente que les mordiera. Lógicamente, y por suerte nuestro entorno habitual ya no es peligroso, pero nos ha quedado esa forma de pensar tan típica de nuestra especie.

Quizás por eso debemos comprender que siempre tenemos tendencia a ver lo negativo de las cosas, y cuesta tanto, a veces, ver lo positivo.

Esta es una posible explicación a nuestra manera pesimista de ver las cosas. Yo no estuve en aquellas épocas para corroborarlo.

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