¿Te has sentido despreciado alguna vez? ¿Alguien ha hecho un sarcasmo sobre ti? ¿El graciosillo de turno ha soltado una indirecta y te ha sentado como patada en la boca del estómago?

De repente un compañero de trabajo hace un comentario sobre ti con sorna y te sientes herido. Quizás tu pareja suelta un sarcasmo y te duele en el alma (no te equivoques, al alma no le duelen según qué cosas) o quizás tus amigos te ningunean y te tienen olvidado hace tiempo.

Son tantos los motivos por los que puedes sentirte despreciado que podría estar todo el artículo repasando posibles historias. A todos nos ha sucedido alguna vez: nos sentimos despreciados en el trato y enseguida se pone en marcha todo un dispositivo interno de alerta y agravio y reacción al «atropello».

Lo más adecuado sería responder de forma asertiva, defendiendo tu postura con tranquilidad y paz, pero lo que hacemos es dinamitar al «oponente» contraatacando y respondiendo a la afrenta, o quizás, haciéndonos pequeños y tragándonos el «sapo».

Mira este vídeo y te explico qué está ocurriendo.

Es muy probable que estés generando en tu mente una distorsión de la realidad, una exageración. Si es así, tómate tiempo para cambiar el punto de vista.

 

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