La vida se nos muestran en pantalla panorámica.

Nuestra mente necesita entender y aprender a descodificar qué aspectos debemos contemplar y qué sabidurías debemos comprender. Esos aprendizajes se nos mostraran una y otra vez hasta que seamos conscientes del mensaje.

El universo es paciente hasta la eternidad. Las señales se nos muestran en nuestro día a día de la manera más simple, permaneciendo consciente y alerta conoceremos como la vida nos habla, y veremos que cada uno de nosotros tiene su propio lenguaje, sus propios códigos de un lenguaje común.

Un inoportuno dolor de cabeza, una situación absurda en apariencia, una nube que de repente cubre el sol radiante, pequeños detalles que dan respuesta a ese diálogo interior. Una vez entiendas su lenguaje podrás dialogar con tu maestro, con la vida, con el universo, que se volcará en comunicarse contigo ilusionado y esperanzado ante la perspectiva de saber que estás atento a sus indicaciones.

La catalización de todas estas señales hará que dispongas de un vehículo de aproximación para con nuestros semejantes, unidos por ese lenguaje común que el universo nos ofrece, que radica simplemente en preguntarse en diálogo profundo con nuestro ser, el “para qué” ha ocurrido este hecho, o el “como” me siento ante esa otra circunstancia.

A medida que comprendamos esta comunicación vital, y aumentemos, por así decirlo, el número de escuchas, entonces más personas irán comprendiendo los códigos que el universo nos ofrece. Es el concepto de masa crítica, primeramente unos cuantos aprenden el nuevo paradigma, poco a poco se van sumando a la nueva idea grupos de personas, la masa de individuos aumenta, hasta un número crítico, finalmente terminará siendo toda la humanidad quien integre la nueva enseñanza en sus vidas.

Un ejemplo fácil lo tenemos en el uso del teléfono móvil o celular. Cuando surgieron los primeros móviles unos pocos accedieron a él, mientras muchos otros se negaban a tener un aparato de esos, incluso pregonaban que jamás lo usarían. Actualmente todos tenemos esos aparatos integrados en nuestra vida. La masa crítica de personas sobrepasó a los que no querían “movilizarse”.

Cuando las señales, o el lenguaje del universo, aún convirtiéndose en obvio, no llega a nuestro entendimiento, no por falta de capacidad comprensiva sino porque cerramos los ojos al diálogo, entonces la conciencia universal no cejará en su empeño, y se mostrará la enseñanza codificada una y otra vez, desde lo mas sutil hasta lo más evidente.

Las situaciones y enseñanzas se repiten una y otra vez, de diferentes modos, el universo pasará de susurrarnos a hablarnos a gritos, y entonces pueden ocurrir situaciones desagradables, rupturas, o incluso problemas de salud que tienen como único fin llamarnos a la reflexión.

Para la energía divina lo único importante es que aprendamos, tomemos conciencia, y en su infinito amor se mostrará ante nosotros mediante esas sincronías vestidas de casualidades. La vida te habla.

No dejes de observar las señales, es una forma de dialogo con la vida, entre el mundo que te rodea y tu propoia esencia.

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